La incomodidad de la deuda pública
Hoy los ciudadanos de Buenos Aires se encuentran molestos tras la publicación de las cifras de la deuda pública de la Ciudad. El aumento estrepitoso corresponde a los últimos dos años del gobierno de Mauricio Macri, regente de la Jefatura de Gobierno, quien ocupa el puesto desde el año 2007. El enojo es mayor debido a que la deuda en el gobierno anterior era 312% menos que la actual1.
Esta noticia me hace reflexionar sobre las razones del excesivo endeudamiento que en algunos estados en nuestro país también sucede. En la nota que reporta lo acontecido en Buenos Aires se menciona que la deuda creció porque el regente intensificó el cumplimiento de compromisos en los últimos dos años y están ya agendados 5 años más de créditos, entonces tal cantidad de dinero en alguna forma debe verse retribuida a la sociedad.
Ante esta situación, considero, los gobernantes deben tener en cuenta los límites de las capacidades que tienen por el puesto, además del contexto temporal y los riesgos que conllevan las decisiones que toman. Por muchas mejorías que su equipo de gobierno quisiera hacer en infraestructura a la ciudad o ayuda en especie a la población, la deuda es un tema muy importante que debe cuidarse porque al momento de terminar la bonanza, y según aprendizajes de la historia, las consecuencias son devastadoras para la población en general, pues los recortes al gasto público es lo que merma primero.
1. s/a, "Según una ONG, Mauricio Macri triplicó la deuda de la ciudad", [en línea], Parabuenosaires.com, 30 de marzo de 2014, Dirección URL: www.parabuenosaires.com/segun-una-ong-mauricio-macri-triplico-la-deuda-de-la-ciudad/, [consulta: 30 de marzo de 2014]
El problema de la deuda a nivel público es que de cierta forma ha sido satanizada terriblemente, se nos olvida que a veces el crecimiento y el gasto público es financiado en gran parte por créditos otorgados de distintos bancos. Sugiero entonces una calificación de la palabra "deuda" para que pueda ser comprendida un poco más en su terrible complejidad.
ResponderEliminarConfieso desconocer el sistema bancario de Argentina (sabes como me siento sobre todos aquellos abajo de nosotros), sin embargo, me imagino que tienen un sistema similar al mexicano para Banca de Desarrollo, es decir, bancos especializados en extender créditos a sectores productivos con el fin de aumentar su eficiencia, presencia, competitividad, etc.; en tal caso la deuda tiene que ser comprendida como una financiación necesaria para que pequeñas y medianas empresas puedan funcionar. Específicamente en el caso de México, tenemos un banco en Banca de Desarrollo llamado BanObras encargado específicamente en hacer créditos para la construcción de obras públicas como puentes, líneas de metro, carreteras, etc.
Hablando como alguien que se le ha ocurrido la tontería de estudiar temas financieros, he cambiado un poco la forma en que veo a la deuda. Desafortunadamente vivimos en un mercado imperfecto en donde empresas con mayor capital y por ende mayores recursos acaparan una mayor parte del mercado precisamente porque es fácil eliminar a la competencia (aún cuando se trata del gobierno); a fin de cuentas, la razón por la cual muchos empresarios piden créditos o cotizan en la Bolsa de Valores es precisamente porque necesitan de financiación por parte del público inversionista, cayendo así en algún tipo de plan de deuda.
Sin embargo, concuerdo contigo en que cierto tipo de control tiene que ser puesto en marcha, sobretodo con la terrible historia que tiene Argentina con las crisis económicas, pero me surge la pregunta ¿cómo controlas la cantidad de deuda en la que el gobierno o el sector privado caen, cuando esto significa tener que sacrificar algunas obras, empresas etc? Es decir, poner un límite a la cantidad de deuda que se puede extender es poner un límite a la cantidad de créditos que se pueden otorgar, efectivamente limitando aquellos que pueden tener acceso.
Ahora, la noticia que citas expone a la Ciudad de Buenos Aires como una que maneja un superavit fiscal, lo cual quiere decir que administrativamente tiene números negros, pero no concuerdo con el autor. Lejos de significar que la Ciudad no debería de endeudarse, da argumentos para que lo haga, puesto que tiene de liquidez o reservas necesarias, y porque ha demostrado cierta capacidad en la administración propia.