domingo, 23 de febrero de 2014

El mercado, la educación, el Estado


En Argentina el tema del aumento estrepitoso de precios en artículos y conceptos escolares sigue siendo central1. Debido a la carestía de la educación seguramente muchas familias argentinas se están enfrentando a duras decisiones que involucran el bienestar presente y futuro de sus hijos por tener que elegir entre qué marca de útiles comprar ahora para que no sea tan caro adquirirlos todos, e incluso elegir en qué escuela inscribirlos porque en este momento las colegiaturas de los colegios privados han aumentado también. En el peor de los casos la elección tendría que ser entre seguir o no enviando a los niños y jóvenes a las escuelas.

Ello me conduce a la reflexión que hace unos días hacía en una de mis clases sobre el tema de la educación y el rol del Estado en él. El autor que leímos para abordar la discusión era Alfred Marshall, conocido como uno de los intelectuales que hizo suyo el tema de la historia y desarrollo de la ciudadanía en Inglaterra; una de las vertientes del pensamiento de este autor hablaba de la educación y señalaba que era éste el único rubro en el que consentía la intervención del Estado por ser la base de la que todo individuo, independientemente de quien se tratara, debía tener acceso para aspirar a ser un buen ciudadano en el futuro, con mejores oportunidades para ascender en la escala social2.

Ahora bien, partiendo del supuesto que somos una sociedad desigual por las condiciones familiares en las que cada uno de nosotros nacemos, la educación sería ese punto de arranque que, desde la perspectiva de Marshall, aliviaría hasta cierto punto aquella desigualdad. Sin embargo, entraríamos ahora al tema de la calidad de esa educación, pues un niño proveniente de una familia con recursos variados tendría mejores posibilidades para hacerse de una buena educación y asimilarla de mejor manera, a diferencia de aquél que posee una familia con recursos escasos y a diario se preocupa por saber si comerá o no, pudiendo sacrificar las cuestiones educativas en función de la satisfacción de la necesidad primaria de alimentarse.

Regresando al caso argentino sobre la inflación en artículos escolares, considero que la anterior reflexión no les es ajena en estos momentos a aquellas personas que en verdad están sufriendo el aumento drástico de los precios, ya que dando por hecho que los salarios no son destinados de forma neta al gasto escolar de los hijos, las familias se ven obligadas a reorganizar sus presupuestos a partir del poder adquisitivo de sus salarios y de aquello que ellos consideren más importante para que lo que tengan alcance a cubrir lo que antes cubría sin problemas.


1. s/a. "El regreso a la escuela cambia la ecuación económica de las familias", El día, [en línea], Dirección URL: http://www.eldia.com.ar/edis/20140223/El-regreso-escuela-cambia-ecuacion-economica-familias-informaciongeneral0.htm# [consulta: 23 de febrero de 2014].
2. Thomas Humphrey Marshall. Ciudadanía y clase social, Reis, no. 79, julio-septiembre, 1997, p. 17.

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